
domingo, 23 de octubre de 2005
Un Santo para Chile

jueves, 20 de octubre de 2005
algunos trabajos

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no de los fenómenos esenciales de la Edad Moderna es su ciencia. ¿En qué consiste la esencia de la ciencia moderna? ¿Qué concepción de lo ente y de la verdad fundamenta a esta ciencia ?. Si conseguimos alcanzar el fundamento metafísico que fundamenta la ciencia como ciencia moderna, también será posible reconocer a partir de él la esencia de la era moderna en general.
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n la actualidad, cuando empleamos la palabra “ciencia” ésta significa algo tan esencialmente diferente de la doctrina y ciencia de la Edad Media como de la episteme griega. La ciencia griega nunca fue exacta, porque según su esencia era imposible que lo fuera y tampoco necesitaba serlo. Por eso carece completamente de sentido decir que la ciencia moderna es más exacta que la de la Antigüedad. Por eso, si queremos llegar a captar la esencia de la ciencia moderna, debemos comenzar por librarnos de la costumbre de distinguir la ciencia moderna frente a la antigua únicamente por una cuestión de grado desde la perspectiva del progreso.
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a esencia de eso que hoy denominamos ciencia es la investigación. Esta consiste en que el propio conocer, como proceder anticipador, se instala en un ámbito de lo ente, en la naturaleza o en la historia. Aquí proceder anticipador no significa sólo el método, el procedimiento, porque todo proceder anticipador requiere ya un sector abierto en el que poder moverse. Pero precisamente la apertura de este sector es el paso previo fundamental de la investigación. Se produce cuando en un ámbito de lo ente, por ejemplo, en la naturaleza, se proyecta un determinado rasgo fundamental de los fenómenos naturales. El proyecto va marcando la manera en que el proceder anticipador del conocimiento debe vincularse al sector abierto. Esta vinculación es el rigor de la investigación. Por medio de la proyección del rasgo fundamental y la determinación del rigor, el proceder anticipador, se asegura su sector de objetos dentro del ámbito del ser.
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a ciencia se convierte en investigación gracias al proyecto y al aseguramiento del mismo en el rigor del proceder anticipador. Pero proyecto y rigor sólo se despliegan y convierten en lo que son el método. Este determina el segundo carácter esencial para la investigación. A fin de que el sector proyectado se torne objetivo hay que empujarlo a salir al encuentro de toda la multiplicidad de sus niveles e implicaciones. Por eso, el proceder anticipador debe tener la vista libre para la variabilidad de lo que se encuentra. La plenitud de lo particular y de los hechos sólo se muestra en el horizonte de la constante renovación de la transformación. Pero los hechos deben tornarse objetivos; por eso el proceder anticipador debe representar lo variable en su transformación, conseguir fijarlo, dejando al mismo tiempo que el movimiento sea un movimiento. La fijación de los hechos y la constancia de su variación como tal, es la regla. Lo constante de la transformación en la necesidad de su transcurso es la ley. Sólo en el horizonte de regla y ley adquieren claridad los hechos como los hechos que son. La investigación de hechos en el ámbito de la naturaleza es, en sí, exposición y preservación de reglas y leyes.
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a ciencia moderna se basa y al mismo tiempo se especializa en proyectar determinados sectores de objetos. Estos proyectos de despliegan en los correspondientes métodos asegurados gracias al rigor. El método correspondiente en cada caso se organiza en la empresa. El proyecto y el rigor, el método y la empresa, al plantearse constantes exigencias recíprocas, conforman la esencia de la ciencia moderna y la convierten en investigación.
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o decisivo no es que el hombre se haya liberado de las anteriores ataduras para encontrarse a sí mismo: lo importante es que la esencia del hombre se transforma desde el momento en que el hombre se convierte en sujeto. Naturalmente, debemos entender esta palabra, subjectum, como una traducción del griego hipokeinemon. Pero si el hombre se convierte en el primer y auténtico subjectum, esto significa que se convierte en aquel ente sobre el que se fundamenta todo ente en lo tocante a su modo de ser y su verdad. El hombre se convierte en centro de referencia de lo ente como tal.
Alcances para la Epoca Contemporánea
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l fenómeno fundamental de la Edad Moderna es la conquista del mundo como imagen. La palabra imagen significa ahora la configuración de la producción representadora. En ella el hombre lucha por alcanzar la posición en que puede llegar a ser aquel ente que da la medida a todo ente y pone todas las normas. Como esa posición se asegura, estructura y expresa como visión del mundo, la moderna relación con lo ente se convierte, en su despliegue decisivo, en una confrontación de diferentes visiones del mundo muy concretas, esto es, sólo de aquellas que ya han ocupado las posiciones fundamentales extremas del hombre con la suprema decisión. Para esta lucha entre visiones del mundo y conforme al sentido de la lucha, el hombre pone en juego el poder ilimitado del cálculo, la planificación y la corrección de todas las cosas. La ciencia como investigación es una forma imprescindible de este instalarse a sí mismo en el mundo, es una de las vías por las que la Edad Moderna corre en dirección al cumplimiento de su esencia a una velocidad insospechada por los implicados en ella. Es con esta lucha entre las visiones del mundo con la que la Edad Moderna se introduce en la fase más decisiva y, presumiblemente, más duradera de toda su historia.
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jueves, 1 de septiembre de 2005
Ensayo

A continuación, un ensayo elaborado durante el primer semestre de este año.
Luis Sebastián Henríquez Muñoz[1]
“Y serás tú, por fin, la Patria Grande, India, Negra, Criolla, libre, nuestra, un continente de fraternos pueblos, del Río bravo hasta la Patagonia”
(Pedro Casaldáliga
Soneto a la Patria Grande, Fragmento[2])
La modernidad. Un proyecto surgido en la Europa del S. XIX. Un auge en muchos aspectos, un renacer desde una nueva visión del mundo, despertando a una nueva era. Una apuesta por algo nuevo y revolucionario. Algo tan difícil de definir con certeza, ya que puede ser vista desde distintas miradas. Sin embargo, para nosotros latinoamericanos, con un pasado doloroso, un presente complejo y un futuro incierto, ¿tendrá algún sentido hablar de modernidad? Y, por otro lado, ¿Que desafíos plantea para el trabajo social esta posible relación?
Las preguntas anteriores se presentan como el horizonte hacia el cual se camina el presente ensayo; procurar dar unos cuantos pasos aproximándose a clarificar (un tanto más de lo que ya pueda estar) dicho asunto. Ciertamente que no procuraremos dar respuestas absolutas, pues bajo ningún punto de vista podríamos pretender tener la panacea al respecto. Aún más, antes que dar una respuesta o concluir algo, nos abocaremos a engrosar más aún la lista de las interrogantes que ya existen referente al tema para motivar a la reflexión.
Ahora bien, la “inspiración” para escribir viene dada por una búsqueda personal luego de mirar con ojos de hijo a la “patria Grande” (como la llama Pedro Casaldáliga en alusión al gran sueño bolivariano) y sentirme parte de una historia de sueños y realidades, de penas y alegrías, de vida y de muerte, y darme cuenta que todo aquello ha ido formando parte de la identidad de lo que somos hoy en día en cuanto Latinoamericanos. Más aún, que todos los sucesos que nuestra América morena ha tenido que enfrentar podrían tener un origen en hechos de un pasado no muy lejano que acaecieron allende el mar y, que como dije al principio, cambiaron la visión del mundo. Todo eso mezclado con el horizonte hacia el cual se encamina mi existencia: el Trabajo Social.
Reflexionar, pensar, cuestionarse, mirar lo que somos. He de sentirme satisfecho si logro que toda aquella persona que lea lo que escribo llegue a emprender alguno de estos caminos.
Pues bien, sin más preámbulos vamos a comenzar esta humilde empresa, fruto de noches en vela, de paciente y desafiante lectura, de introspección y de uno que otro cigarrillo en los momentos en que las ideas parecían alejarse del entorno que me rodeaba dejándome en divagaciones que parecían no tener sentido aunque siempre terminaban cobrando vida y llenando mi cabeza e impulsándome a escribir.
Y ...¿Qué es la modernidad?
No podemos dejar de hablar de lo polisémico del concepto. Pues, como ya anticipábamos en la introducción, podemos definir de distintas maneras que es la modernidad, sus implicancias y objetivos, entre otras cosas. En efecto, no son pocas las áreas a las que la modernidad afecta, por tanto, dicha multiplicidad en su campo de acción le otorga muchas posibilidades de definición.
El profesor Jorge Larraín[3] nos dice que la modernidad es:
“… un fenómeno complejo y multidimensional que requiere ser abordado desde varios ángulos…”[4]
El Profesor Rafael Echeverría[5] hace también un aporte al respecto diciendo que la Modernidad:
“…describe una determinada concepción del hombre y del mundo en la que participan principios culturales muchas veces muy distintos. Pero desde el punto de vista histórico ellos confluyen en la constitución de una forma particular de existencia designada globalmente a través del concepto de lo moderno…”[6]
Ahora bien, para avanzar más aún en nuestro tema y, siguiendo al profesor Echeverría, diremos que la modernidad es una cambio en el paradigma de base[7]. Representa el quiebre teocentrico definitivo. Con el surgimiento de la modernidad se da vuelta la página del libro de la historia de la humanidad dejando atrás a la edad media.
Se pasa de la fe a la razón. Y no se trata de la desaparición de la fe, sino que, sin dejar de ser fundamental para millones de personas, esta no tendrá más el protagonismo que logró en el medioevo y se relegará a lo espiritual solamente, dejando lo temporal a su propio arbitrio. La reflexión será avalada por la ciencia por ser esta el producto propio de la modernidad y lo teológico ya no será el garante exclusivo de la reflexión humana.
En la modernidad importa el ser humano. El es el centro de todo y en su raciocinio esta la clave para generar el conocimiento que llega a comprender los fenómenos que se dan a su alrededor. Por tanto, desde esa clave el mundo se organizara de manera distinta, las nuevas concepciones orientaran una nueva organización.
Hemos de distinguir a tres figuras que son claves. Los llamados “Padres de la Modernidad”. Ellos son: Marx, Weber, y Durkheim. Cada uno representa un especial modelo o paradigma. Es así como Marx representa al paradigma socio-critico, Weber al paradigma comprensivo (fenomenológico)-hermenéutico y Durkheim al paradigma empírico-analítico. Hemos de decir que en gran parte, la América morena se nutrió del pensamiento marxista como contrapropuesta a su realidad de muerte, pobreza, injusticia, dictaduras, etc. Ahondaremos en eso más adelante.
De durkheim diremos de forma muy sucinta que se enfoca en los procesos de industrialización en la medida que considera que en ellos se encuentra radicada la fuerza de la modernidad. Apunta a lo industrial como la base para la organización de la sociedad.
Haremos una mirada un tanto más profunda de Weber y Marx pues considero que influencian de manera más directa al Trabajo Social en América Latina y a América Latina misma.
Marx se concentro en el surgimiento del capitalismo como la base de la modernidad. Y la lectura de esta la hará desde el trabajo. Es por ello que mucho se ocupó de la distinción que se fue dando entre la clase obrera y la burguesía. Poniéndose del lado del proletario explotado, tomó esa bandera para proponer que la clase trabajadora debía alzarse en contra de la injusticia de la que era victima y de esa manera llevar a cabo un cambio social radical que eliminara las distinciones sociales. Dicho planteamiento revolucionario inspiro a muchos y hasta el día de hoy lo sigue haciendo. Sin embargo, la idea original (por lo menos en occidente[8]) fue quedando de lado y, los que siguieron a Marx cuando este ya no estaba, convirtieron al socialismo en un sistema autoritario y hasta represivo, planteando de esa manera el comunismo, más no de la forma que Marx originalmente planeo. En América Latina, los hechos se dieron de manera distinta y la idea original se mantuvo un tanto más pura.
Weber, se concentro en la racionalización como el surgimiento de la modernidad. Su planteamiento resulta de vital importancia para el trabajo social, pues plantea un acercamiento a la realidad social desde dentro y no desde fuera como planteaba el positivismo y, en especial, durkheim. Weber representa la hermenéutica, por ende mira la realidad desde lo fenomenológico; se ocupa de interpretar los hechos, de comprenderlos. En esta visión, el método científico no tiene cabida. El ser humano para Weber es sujeto y no objeto. En este caso, también se rompen las barreras, aunque de forma distinta, más cercana si se quiere, pero sin duda que de manera muy especial para el trabajo con las personas.
A grosso modo, eso es la modernidad. Hay quienes piensan que ya se termino y que nos encontramos en otro momento histórico, otros, por su parte, consideran que la modernidad no ha acabado y que se sigue desarrollando, más, ese es tema para otro momento de reflexión. Aboquémonos ahora a mirar a América Latina y a ir enlazando lo que ya hemos tratado.
¿Quién eres América Latina?
“La identidad no es algo ya dado, sino también
y simultáneamente, nuestro propio proyecto”
(Jürgen Habermas)
América y sus rostros; morenos, indígenas, mestizos, blancos, sufridos. Con miles de historias, heridas abiertas por donde aún mana la sangre de nuestros hermanos y hermanas vilmente quitada. ¿Qué podríamos decir del continente del sur?, pues bien hemos de guiarnos por la reflexión del profesor Jorge Larraín[9] para poder dar algunos atisbos de aquello que nos identifica como Latinoamericanos.
Hay que destacar que siempre existió una conciencia de identidad latinoamericana y, ello podría explicarse a través de cuatro hechos:
1. la gran mayoría de los autores latinoamericanos ha acertado en hablar de una identidad latinoamericana al referirse al tema mismo de la identidad.
2. lo anterior se visualiza también no solo en los ensayos de ciencias sociales, sino que también en las novelas y poemas que han ido explicitando una imagen que nos es común a todos. Como olvidarnos de la obra de García Márquez, o de Mario vargas Llosa, etc. Esto se da también, de forma diferente claro está, en la música, la plástica e incluso en la televisión.
3. dicha conciencia de la cual hablamos corresponde, no solo a los intelectuales y novelistas, sino que también a la gente común que se apropia de este elemento y lo vive a diario.
4. debemos decir que ese sentimiento de identidad se atribuye a una influencia externa, en especial europea.
Es desde el punto anterior de donde viene la idea de hacer la conexión entre modernidad y América Latina, ya que la cuestión de la identidad es un tema eminentemente moderno, donde el ser humano está puesto en el centro y en ese ejercicio se pregunta por sí mismo. Se cuestiona acerca de quien es.
Hay un momento en la historia de América Latina en que esta se hace consciente de que su identidad no tiene nada que ver con ser explotada ni oprimida. Allí mira su inmensidad, acepta su riqueza y multiplicidad de rostros. Eso es herencia de la modernidad. Más aún, en ese camino de descubrir y aceptar su identidad, América Latina adopta modelos propuestos en la modernidad, sin embargo, estos con el tiempo van siendo desechados a causa de dictaduras, golpes de estados y los atrayentes sistemas nuevos que se proponen a nivel mundial.
Una palabra clave en América Latina es REVOLUCIÓN. Referente a ello tenemos que recordar que Carlos Marx había propuesto, frente a la injusticia en que vivía el proletariado, un necesario alzamiento por la vía revolucionaria encabezado por los trabajadores para derribar la desigualdad e implantar un sistema organizacional igualitario: el socialismo, como vía para llegar al comunismo moderno. En América Latina, la situación no era distinta. Si en el momento de la conquista el saqueo de las riquezas fue desmedido, en la actualidad, América vivía, pese a su riqueza una malísima distribución de estas. Unos pocos tenían mucho y muchos tenían poco o casi nada. Es por eso que surge la idea de revertir esa situación. El sueño de un lugar mejor donde vivir libres y en paz se apodera de muchos latinoamericanos que riegan por todo el continente esa esperanza de cambiar las cosas y tornar la muerte en vida.
El hecho clave que da conciencia de aquello es a mi juicio la revolución cubana liderada por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara en 1952[10]. En ese acto de insurrección frente a la dictadura de Fulgencio Batista se representa todo el pensamiento revolucionario y libertario de millones de almas que buscaban ser reconocidos como seres humanos. La idea de Carlos Marx se adopta de acuerdo a las circunstancias que se viven en el continente. En prácticamente todos los casos la vía fue alzarse en armas en contra de los gobiernos dictatoriales que reprimían a la población civil.
Las guerrillas se multiplicaron por todo el continente. Las FARC y el ELN en Colombia, el FZLN en nicaragua, el EZLN en México, el FMLN en El Salvador, el MIR y el FPMR en Chile, las FAR de Guatemala, el ELN de Bolivia, entre otros. Todos con el mismo objetivo de liberar a sus respectivos países de los abusos de los que eran objeto.
La influencia de las ideas marxistas en lo económico se dejaron sentir con fuerza también. Sin embargo, hoy en día, solo Cuba mantiene un sistema de gobierno socialista como tal.
Ahora bien, el hecho de que las guerrillas se hayan multiplicado por el continente trajo consigo desapariciones, tortura, vejaciones…..muerte. Frente a ese panorama, hay que destacar el papel fundamental de la Iglesia a la hora de defender el valor de la vida ante todo. Así también fueron bastantes los eclesiásticos que optaron por la vía armada como el camino hacia el cambio social, ese es el caso del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, quién en Colombia se unió al ELN para engrosar las filas de la rebelión.
Frente a este panorama, ¿acaso el trabajo Social había de quedarse estático? veamos cómo se desempeño esta disciplina en medio de este escenario convulsionado.
¿Qué tiene que decirle el Trabajo Social a la Patria Grande?
Nos dice la profesora Olga Vélez Restrepo[11] en su obra “Reconfigurando el Trabajo Social”[12] que las ciencias sociales surgen y se institucionalizan en la modernidad, y el Trabajo Social forma parte del grupo de disciplinas que hemos llamado ciencias sociales.
Ahora bien, la misma autora distingue cinco momentos del Trabajo Social. Brevemente los nombraremos y diremos cuales son sus características:
a. el primer momento es llamado la etapa diagnóstica, aquí hay un marcado énfasis de la matriz positivista que considera la realidad en cuanto objeto de estudio, por tanto el acercamiento se hace desde el método científico y con un grado de asistencialismo (en el caso de Chile es el primer momento del trabajo social por estar vinculada las ciencias sociales a esta matriz)[13]
b. el segundo momento llamado ecléctico tiene que ver con el afán de la profesión por insertarse en el campo de las ciencias sociales.
c. el tercer momento se llama de la reconceptualización. acá en el caso del desempeño de América Latina, la profesión adquiere un tinte ideológico, por tanto se nutre más bien de la matriz dialéctica.
d. el cuarto momento, en la década de los ochenta mira hacia las exigencias externas planteadas por los Estados de Bienestar. (en el caso chileno, el trabajo social se ve influenciado por la matriz hermenéutica principalmente)[14]
e. por último, el quinto momento, bautizado por Teresa Matus como “un momento explosivo de cambios profundos”, donde se presta especial a tención, a la luz de los nuevos tiempos a las nuevas formas de exclusión social.[15]
Nos vamos a centrar en especial en el tercer y cuarto momento a causa de ser ellos los que conectan de forma más directa con la realidad latinoamericana de la que venimos hablando desde un principio.
La FITS Dice al definir el Trabajo Social que:
“La Profesión de Trabajo Social promueve la resolución de problemas en las relaciones humanas, el cambio social, el poder de las personas mediante el ejercicio de sus derechos y su liberación y la mejora de la sociedad.
Mediante la utilización de teorías sobre el conocimiento humano y los sistemas sociales, el Trabajo Social interviene en los puntos en los que las personas interactúan con su entorno. Los principios de los Derechos Humanos y la Justicia Social son esenciales para el Trabajo Social.”[16]
En un momento en donde América Latina vive convulsionada bajo las dictaduras, las muertes, las desapariciones, las injusticias, y todo lo que anteriormente hemos mencionado, para una profesión que se define como una disciplina que promueve el cambio social, la liberación, la mejora de la sociedad y que toma la bandera de los Derechos Humanos y la Justicia Social, no puede menos que jugarse el todo por el todo y pronunciarse de esa forma en contra de dichas situaciones de muerte. Aquí es donde el Trabajo Social se vuelve militante. Es el tercer momento vivido desde América Latina.
Podríamos darnos el placer de nombrar y homenajear a los(as) muchos(as) hombres y mujeres, Trabajadores(as) Sociales que se comprometieron con la causa liberadora y que se entregaron por completo para promover el cambio que gritaban desde lo profundo de sus corazones, pero en esta ocasión, no sin cierta melancolía, hemos de conformarnos con solo decir que precisamente, fueron muchos y muchas los(as) que se comprometieron hasta tal punto con la causa que terminaron engrosando las infinitas listas de muertos y desaparecidos por decir que las cosas no iban bien. Valga un eterno agradecimiento para ellos(as) Es fundamental no dejar de decir que el Trabajo Social, así como la sociología, la antropología, la filosofía, “las” Iglesias, las artes, representados en estos hombres y mujeres no se mantuvo estático. Fue fiel a aquello que por principio le define como una disciplina que esta al servicio de las personas.
Por todo el continente, gradualmente, fue retornando la Democracia. La revolución, según se dijo, con toda su ideología; pasó de moda. Sin embargo, se mantienen algunas luchas (En México, el EZLN mantiene su lucha por la reivindicación de los derechos y la dignidad indígena y en Colombia las FARC y el ELN continúan con su lucha revolucionaria) El socialismo “perdió vigencia” y es censurado como algo viejo, que no ha avanzado, que se “quedo en el pasado” (si aquello es cierto o no, es materia de reflexión para otra oportunidad) Recién ahora estamos develando lo que ocurrió durante los años represivos de nuestra historia latinoamericana.
Pasamos al cuarto momento de las etapas de la profesión, el de las exigencias externas. Entonces:
¿Qué has de decir hoy, Trabajo Social, a nuestra Tierra Morena, India, Mestiza?….
Las injusticias, las desigualdades, la muerte continúan rondando funestamente a nuestra América Latina, con otros rostros, con otros vestidos, igualmente nefasta. La profesión se acerca a esta realidad desde el cuarto momento, aquí ha de mirar la realidad, involucrada con ella, tratando por sobre todas las cosas, de comprenderla, interpretarla: es la matriz Hermenéutica que aparece en la acción.
En el tercer momento, eminentemente marcado por la matriz dialéctica, el paradigma adoptado era el socio-crítico, aquí importaba atacar el hecho, procurar contrarrestarlo y erradicarlo en lo posible. Ahora, el paradigma es el comprensivo-hermenéutico, en donde el objetivo es también la solución del conflicto, pero adentrándose en el para comprenderlo. Implica que el profesional se acerque y se involucre con el entorno afectado y que a su vez tome la distancia necesaria para poder dar una mirada lo suficientemente objetiva como para poder dar una solución al respecto.
De esta manera, surge un concepto nuevo hasta el momento, se trata del método IAP (Investigación, Acción Participativa)
Toda la teoría hemos de aterrizarla y llevarla a la práctica y ello conlleva que empleemos metodologías que aporten un acercamiento en conjunto entre las personas y los representantes de la profesión (lo planteo así para no distinguir entre personas y profesionales, que puede resultar un tanto marginal)
Esta metodología permite que el trabajador social (en este caso) se inserte en la comunidad donde ha de trabajar y fomente que sean las mismas personas quienes tomen conciencia de los problemas que viven, es un análisis participativo donde TODOS(AS) por igual juegan un rol fundamental. Todos(as) trabajan por todos(as), todos cooperan para todos(as) Se asemeja lo que el Sub Comandante Marcos[17] dice en cuanto a la causa de la lucha Zapatista “Para todos todo, para nosotros nada”. Para la Teología de la Liberación, esta metodología esta íntimamente ligada al desempeño de las CEB’s (Comunidades Eclesiales de Base) aquí, el destino es el mismo: la participación.
Hemos de decir que la acción-participación surge a principios del S. XX asociada a la figura de John Dewey[18] y que sus ejes centrales son:
- delimitar los objetivos de trabajo
- la elaboración de diagnósticos que permitan mirar la situación y la recolección de posibles propuestas que surgen de los mismos individuos afectados. Ello conlleva una negociación entre todos los sectores implicados.
- lo anterior posibilita que se concreten líneas de actuación, en donde el papel protagónico es asumido por los afectados del problema.
Esto conlleva la actuación de un grupo que conforma una comisión de seguimiento del trabajo que se realice con el objetivo de supervisar que la investigación este siendo bien encaminada.
Como acotación diremos que este papel corresponde a la forma de trabajo de distintas ONG’s que se desempeñan en el continente, atacando las distintas problemáticas de las personas, viviendo con ellas, en sus mismas condiciones y, por sobre todo, dándoles a entender que ellos mismos pueden tomar en sus manos su problemas y organizarse de tal manera que se constituyan en una gran voz que promueve cambios.
Pues bien, esta metodología nos sirve para hacer la conexión entre la acción del Trabajo Social y la realidad que Latinoamérica vive fruto de toda una historia que, como hemos visto, se nos presenta como compleja, sufrida, pero también esperanzadora en cuanto a que el sacrificio de los hombres y mujeres que han querido cambiar la realidad injusta que vivimos se traduce en un gran número de nuevos movimientos, gestores del cambio social que aúnan sus fuerzas para forjar nuevos caminos hacia la vida en plenitud.
en síntesis
Hemos dicho que la modernidad ha jugado un papel decisivo para América Latina. Ha influenciado en los procesos de reconocimiento de la identidad Latinoamericana. El acto mismo de preguntarse por la identidad es algo moderno. Latinoamérica sabe quien es. La matriz Dialéctica, y en especial, el pensamiento marxista se presento para América Latina como la posibilidad de movilizar al pueblo hacia el anhelado cambio social. El Trabajo social, en una primera instancia adopta un carácter militante y se une a las otras disciplinas que abogaron, algunos por la vía armada, por eso cambio.
Más adelante, fruto de los cambios históricos, la matriz que más ha influenciado el desempeño del trabajo social dentro de la realidad latinoamericana ha sido la hermenéutica, propiciando la comprensión de los “porque” ocurren las distintas situaciones en nuestro suelo. La metodología de acción empleada para llegar al trabajo JUNTO con las personas ha asido la llamada IAP (Investigación-Acción Participativa) Desde aquí se proyecta el Trabajo Social hacia los nuevos tiempos que vienen con nuevos desafíos y con la necesidad de que el camino andado sea la fuerza para librar las nuevas batallas que se presentan como algo cierto.
Al llegar a este punto del trabajo, debo decir que me siento satisfecho por lo realizado, llevando a cabo una reflexión en la que, de alguna manera, sentí la compañía de los testimonios de todas aquellas personas que me llevaron a pensar en la posibilidad de encaminar mi reflexión hacia el necesario norte que demandaba tal empresa.
No deseo caer en la soberbia de hacer conclusiones que se presenten como si fueran la única posibilidad de resolución a estos cuestionamientos. En honor a ello, quiero seguir dando paso a que otros(as) lleguen al terreno de asumir estos caminos y presenten posturas que difieran. La oposición no se debe ver como algo malo, sino más bien como la posibilidad de expresar que somos diferentes y que desde nuestras particularidades podemos enriquecernos mutuamente.
De todo lo escrito, he de decir primero que la Modernidad significó para nosotros. Nos dio una posibilidad de emancipar la libertad que nos es inherente y me alegra darme cuenta que el Trabajo Social, que en este caso me representa (y que también pretendo representarlo yo a él) asumió la postura que se esperaba de su vocación de servicio. No hemos de cuestionar las vías, que en algunos casos pueden haber sido extremas, sino que debemos entender que se asumió la necesidad de luchar por lo justo, por la vida, por la dignidad, por los valores que nos llevan a vivir en la gloria de ser seres humanos.
La metodología de la IAP nos muestra un camino que en el hoy puede romper esquemas frente a un mundo que no respeta el valor de las personas, que pone lo material por sobre nuestra humanidad. Es la hora en que la teoría debe bajar hacia nuestros suelos y convertirse en acción que nos lleve al día en que por fin podamos levantar la vista para ver una tierra que respire libertad.
La modernidad nos mostró caminos, nos dio el empuje que necesitábamos, nos inspiró, nosotros respondimos y actuamos de acuerdo al tiempo en que nos toco vivir. Pero, cuando el sol anuncie el mañana de un nuevo tiempo que ha de presentarse con nuevas amenazas, ¿Habremos de soltar las herramientas con las cuales hemos venido trabajando?, ¿Dejaremos que nuestra gente sea aplastada nuevamente?, o ¿Tomaremos en nuestras manos otra vez la tarea de hacer posible lo imposible? Los sueños han de hacerse realidad……….
bibliografía
López-Cabanas, Miguel y otros “Intervención psicosocial y Servicios Sociales: un enfoque participativo”. Editorial Síntesis Psicológica, primera edición, España 1999.
Vélez Restrepo, Olga Lucía “Reconfigurando el Trabajo Social: Perspectivas y tendencias Contemporáneas” Editorial espacio primera edición, Buenos Aires Argentina 2003
· Matus, Teresa y otros “perspectivas metodológicas en Trabajo Social” Editorial espacio primera edición, argentina, 2001.
· Briones, Guillermo “Métodos y Técnicas de investigación para las Ciencias Sociales” Editorial Trillas tercera edición, México 1998.
· Larraín, Jorge “Identidad Chilena” Editorial LOM, primera edición, Santiago de Chile 2001.
· Larraín, Jorge “Modernidad, Razón e Identidad en América Latina” Editorial Andrés Bello, primera edición, Santiago de Chile 1996.
· Echeverría, Rafael “El búho de Minerva” Editorial Dolmen, tercera edición Santiago de Chile 1997.
· Casaldáliga, Pedro “Todavía estas Palabras” en www.servicioskoinonia.org/pedro/poesia/todaviae.htm
· Biblioteca de Consulta Microsoft Encarta 2005. 1993-2004 Microsoft Corporation.
[1] Alumno de primer año de la carrera de Trabajo Social en la UST
[2]Casaldáliga, Pedro “Todavía estas Palabras” en: www.servicioskoinonia.org/pedro/poesia/todaviae.htm
[3] Jorge Larraín Ibáñez, de nacionalidad chilena, es profesor investigador del Instituto Latinoamericano de Doctrina y Estudios Sociales (ILADES), así como también es profesor de cultura en la universidad de Birmingham, Inglaterra. Posee un doctorado en sociología en la universidad de Sussex. En Inglaterra se le conoce por su profundo trabajo en torno al tema de la identidad.
[4] Larraín, Jorge. “Modernidad razón e identidad en América Latina”. capitulo 1, Pág. 19, Editorial Andrés Bello, primera edición, Santiago de Chile, 1996.
[5] El Dr. Rafael Echeverría es Sociólogo de la Universidad Católica de Chile y Doctor en Filosofía de la Universidad de Londres. Ha sido profesor en diversas universidades y consultor durante varios años de las Naciones Unidas. Es miembro de número de la Academia Mundial de Arte y Ciencia (WAAS). Entre sus múltiples publicaciones destacan los libros El búho de Minerva: Introducción a la filosofía moderna (1990), Ontología del lenguaje (1994) y su obra más reciente La empresa emergente, la confianza y los desafíos de la transformación.
[6] Echeverría, Rafael, “el búho de Minerva”, capitulo II, Pág. 37, editorial Dolmen, tercera edición, Santiago de Chile, 1997.
[7] termino acuñado por el profesor Echeverría en su libro “El Búho de Minerva” y que hace alusión al paradigma o modelo base del cual se desprenden una seria de otros modelos o paradigmas que orientan y estructuran la forma de concebir el mundo que nos rodea.
[8] Me refiero a figuras como Lenin y Stalin, que a mi parecer desvirtuaron la genialidad del planteamiento marxista, perjudicándolo ante la mirada mundial a tal punto que cada vez que se habla de marxismo es sinónimo de hablar de algo maligno. Hay que decir que la China comunista a dado esa misma idea en oriente, por su poca apertura(aunque también se debe reconocer que en los últimos años se ha estado abriendo a temas como el ingreso de la iglesia católica dentro del territorio nacional)
[9] En su libro “Identidad Chilena” de ediciones LOM primera edición Santiago de Chile 2001.
[10] no es que antes no hubiesen existido gérmenes de revolución, de hecho, en México, en 1910 se alzaba la figura de Emiliano Zapata como caudillo de la revolución mexicana. Sin embargo, la revolución cubana, por sernos más contemporánea nos resulta más cercana
[11] Trabajadora Social colombiana, docente investigadora de la Facultad de Ciencia Sociales y Humanas (Departamento de Trabajo Social de la universidad de Antioquia, Medellín-Colombia
[12] Vélez Restrepo. Olga “Reconfigurando el Trabajo Social: perspectivas y tendencias contemporáneas” Editorial Espacio, 1º edición, argentina, 2003
[13] ver “el surgimiento de la matriz positivista en el trabajo social chileno” de Matus, teresa y otros “perspectivas metodológicas en Trabajo Social” Editorial espacio páginas 47-51 1ª edición, argentina, 2001.
[14] Ídem, páginas 97-120.
[15] Para consultar sobre las etapas del Trabajo Social, ver Vélez Restrepo. Olga “Reconfigurando el Trabajo Social: perspectivas y tendencias contemporáneas” Editorial Espacio, páginas 45-47, 1º edición, argentina, 2003
[16] Definición de Trabajo social año 200 por la FITS (Federación Internacional de Trabajadores Sociales)
[17] El Sub Comandante Marcos es mundialmente conocido como el líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional mexicano, de origen mestizo, sorprende al mundo con sus siempre asertivos escritos en donde trata temas de coyuntura así como también de los derechos y de la dignidad de los pueblos indígenas. Se ha transformado en todo un icono de la revolución zapatista y en un connotado personaje a nivel mundial, siendo constantemente invitado a aportar su sólida reflexión a los distintos encuentros, seminarios, foros, etc. de orden social que se han realizado en América Latina en este último tiempo.
[18] Dewey hizo hincapié en la subjetividad de los conceptos en el momento de ponerlos en práctica. Contrario a los métodos autoritarios de enseñanza, sus ideas provocaron un cambio drástico del sistema educativo de Estados Unidos en la década de 1920.
sábado, 2 de julio de 2005
llamado a abrir nuestras mentes y corazones......
España ha dado un paso que muchos consideran aberrante al aprobar los matrimonios gay y la adopción por parte de estos. No es un tema menor. Considero que si una persona, cabalmente define su sexualidad y le muestra al mundo que es una decisión totalmente seria, hay que “sacarse el sombrero” frente a ese acto que habla de un asumir la propia vida. Socialmente tenemos una deuda con ellos y ellas, pues les hemos reprimido constantemente llevándolos a vivir en la clandestinidad su sexualidad con el dolor que ello conlleva. Ante todo nos referimos a seres humanos que tienen iguales derechos que nosotros. Si su opción es seria, no veo por que habríamos de negarles la oportunidad de ser felices. Sin embargo, en cuanto al tema de la adopción por parte de parejas gay’s, he de decir que no estoy de acuerdo, ya que no se puede negar que un niño o niña, en su proceso de desarrollo, necesita las figuras de referencia paterna y materna, hombre y mujer. Eso me parece que es esencial, por ende, confiar la tuición de un niño o niña a una pareja gay es quitarle una perspectiva esencial al niño, ya que sería criado por dos mujeres o por dos hombres. No estoy negando la capacidad para llevar a cabo dicha tarea por parte de las personas gay, sino que apunto a que ellos y ellas deben entender que la opción que han hecho ha de conllevar el dolor de no poder concebir ni criar hijos, puesto que en este sentido no podemos ir contra la naturaleza que ha preparado al ser humano para concebir entre un hombre y una mujer. Animaría a las parejas gay a que encuentren su felicidad el uno en el otro y que puedan construir una relación con valores, demostrando al mundo que su opción es legitima. Al mundo intolerante le diría que abriera un poco la mente, que vivimos entre personas que procuran ser responsables y que tienen derecho a orientar sus vidas de manera que alcancen felicidad. Quisiera de todas formas poder conocer sus opiniones al respecto y generar, ciertamente, el bien amado debate que nos abre a conocer la opinión de los(as) demás.
lunes, 30 de mayo de 2005
Crónica de una Misión
Muy queridos Hermanos:
Espero que se encuentren muy bien. Ha pasado ya bastante tiempo desde que retorné de la misión en el Chocó y he tenido el espacio para decantar todo lo que he vivido y ahora me dispongo a llevarlo al papel. Este escrito responde a dos objetivos; compartir fraternamente con ustedes lo que viví en la misión y cumplir con el compromiso que contraje con las comunidades de enviar fuera del país un documento que hable acerca del proceso de resistencia que ellas están viviendo. Debo decir que me embargan muchos sentimientos a la hora de hablar de esta experiencia que me ha marcado e interpelado tan profundamente, sin embargo, trataré de narrar de la mejor forma posible todo lo ocurrido, por ello, he pensado que la mejor forma de hacerlo es a modo de crónica, a fin de reconstruir mejor los acontecimientos de esos 17 días de misión.
Antes de comenzar quiero introducirlos acerca de la situación que vive el Chocó y sobre el sentido de la misión que fuimos a realizar en dicho lugar.
Actualmente, el Chocó esta poblado por tres culturas que se han ido aislando la una de la otra, estas son: la Negra, la Indígena y la Mestiza (o Chilapos) ellas deben lidiar a diario con el conflicto armado que afecta al país.
En la zona hay presencia de los frentes 5, 57 y 34 de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), pero ellos no están solos, pues en 1997 se llevó a cabo una gran avanzada Paramilitar generando el desplazamiento de la comunidad civil más grande de la historia del País. Este proceso fue llamado “Pabarandó” (en alusión a la cuenca hacia la que se dirigieron). A partir del año 1999, la población comenzó a retornar al territorio, tomando la figura de Comunidades de Paz, así se declararon neutrales frente al conflicto.
Sin embargo, entre los años 2000 y 2001 son nuevamente desplazados por una nueva avanzada Paramilitar más fuerte que la anterior. Así entonces, los paramilitares asumieron el control de las comunidades (exceptuando a Cacarica) La guerrilla se desplazó más hacia el corazón de la selva, pero no salió del lugar, actualmente nadie sabe donde están asentados. Cosa rara pero cierta.
En 2002 y 2003, con la ascensión al poder de Álvaro Urbe Vélez, Río Sucio se transformo en un fuerte paramilitar. Ellos son los que dominan prácticamente toda la zona, teniendo, sobre todo, hegemonía sobre los cultivos ilícitos de cocaína.
En Río Sucio se encuentra la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, a cargo de ella está la comunidad claretiana compuesta por tres sacerdotes (Luis María, Armando y Albeiro) y un estudiante en su año pastoral (Álvaro). La parroquia comprendía una gran extensión de terreno, por lo que el trabajo pastoral demandaba un enorme sacrificio (lo sigue demando) y disponibilidad para estar saliendo a cada momento por agua rumbo a las distintas comunidades. El obispo del lugar teniendo encuenta la dificultad del trabajo de nuestros misioneros quiso ayudar a la causa creando una nueva parroquia para prestar ayuda y lograr atender mejor al pueblo, así es como desde hace un tiempo se encuentra en la zona un sacerdote diocesano (Simplicio) que trabaja codo a codo con los claretianos.
Días antes de partir, mientras nos encontrábamos participando de las actividades de la semana de la vida Religiosa, Albeiro y Álvaro nos visitaron en la casa del noviciado para introducirnos en los que teníamos que hacer durante la misión.
A nuestra llegada nos encontraríamos con bastante revuelo, pues todas las comunidades se estaban preparando para celebrar la fiesta del Carmen, la cual cobra un tinte cultural, Espiritual y religioso. Acompañar esta actividad sería una de nuestras prioridades
Por otro lado, la parroquia ha asumido tres ejes sobre los cuales debe basarse toda actividad que se lleve a cabo; estos son la autonomía, el territorio y la identidad cultural. Esto se considera a la luz de un documento constitucional conocido como Ley 70. Haciendo un poco de historia, debo comentar que la ley 70 comenzó a gestarse en 1991 y que vio la luz en 1993, convirtiéndose en la primera ley que reconoce que en Colombia hay presencia importante de comunidades negras y que dado que llevan viviendo tanto tiempo en la zona del Chocó, esos territorios les pertenecen a ellos. Así fue como se les concedió títulos colectivos sobre las tierras, lo cual les llevo a asumir una organización comunitaria sumamente importante, contemplando incluso que en el senado haya cupo para dos representantes negros. Esta ley es inderogable, sin embargo, Álvaro Uribe, el actual presidente está tratando por todos los medios de suprimirla, pues el tema de los títulos colectivos no le conviene en absoluto al estado, pues si este quiere comprar las tierras a alguien, es la comunidad en pleno la que debe aprobar o rechazar la oferta de compra y, en la actualidad, las comunidades no quieren vender, pues son las tierras que han cobijado a generaciones y generaciones, son las tierras que ellos saben trabajar de forma adecuada sin alterar el equilibrio natural. Gran parte del mundo tiene puestos los ojos en el Chocó, pues la riqueza animal y vegetal que allí se encuentra tiene un valor incalculable para el imperio capitalista que quiere arrasar con la selva para saciar sus ansias de hegemonía económica. Lo bueno es que la gente esta al tanto de la situación, eso se debe en gran parte al trabajo que los misioneros han hecho y a la importante labor que llevan a cabo las distintas ONG’s que se encuentran trabajando en el lugar. Pues bien, ese era nuestro segundo (pero no menos importante) objetivo: seguir haciendo conciencia en las comunidades de que las tierras son de ellos y que nadie puede decir lo contrario.
Ahora creo que es momento de comenzar con el relato de lo que viví en el Chocó. Debo aclarar que cada vez que me refiera a los habitantes del lugar como Negros(as), Indígenas o Chilapos(as) no lo hago para nada en forma despectiva, sino más bien por que eso es lo que son y ellos me enseñaron que viven orgullosos de serlo.
Julio de 2003
Martes 01: Ayer habíamos concluido el taller de Vida Religiosa al que habíamos estado asistiendo desde la semana anterior. Como las charlas habían sido dadas por un hermano nuestro; el Padre Santiago Gonzáles CMF, director del Claretianum de Roma, le habíamos invitado de antemano para que celebrara con nosotros la Eucaristía de envío de misión en nuestra casa y de paso compartiéramos el almuerzo en un espacio mucho más calmado que el que se generó en la Universidad Luis Amigó de Medellín los días de las charlas.
Sumamente sentida fue esa Eucaristía, ya que el P. Santiago con su carisma y sencillez nos entusiasmo mucho para la experiencia que habríamos de vivir. Por la noche, cargamos el equipaje en la buseta y nos dirigimos rumbo al terminal norte de la ciudad para tomar el bus que nos llevaría en la primera parte del viaje. Antes, pasamos por la curia para recoger a Álvaro, que viajaría con nosotros acompañándonos para evitar extravíos innecesarios.
La espera en el terminal fue corta, nos despedimos del P. Libardo y nos embarcamos. Sin embargo, el viaje no fue de lo más cómodo, pues el chofer del bus considero buena idea subir más pasajeros de la cuenta, cobrándoles una tarifa mucho más baja y sentándolos en el pasillo del bus. Los pasajeros fortuitos, en su mayoría niños, sufrieron de nausea y mareos durante casi toda la noche, lo cual no nos dejo dormir en ningún momento de las diez horas de viaje nocturno, pero como poco se podía hacer ya, hubo que resignarse y tratar de descansar lo que más se pudiera, pues el viaje era largo y quedaba mucho aún.
Miércoles 02: a las 07:30 de la mañana llegamos a Apartadó, allí nos esperaba Albeiro, para iniciar la segunda parte del viaje. Descansamos un poco, desayunamos y luego nos dispusimos a partir. Para llegar a Río Sucio hay dos alternativas, una es por agua saliendo desde un lugar llamado “Turbo” y la segunda es por tierra si el camino lo permite. Albeiro había decidido que fuera esta última la alternativa para esta ocasión y, que el viaje por agua se hiciera de vuelta, para que pudiésemos vivir las dos experiencias.
Cargamos el equipaje en dos Jeep’s y salimos. Primero tuvimos que devolvernos cuarenta minutos por donde veníamos para cargar combustible y alcanzar la entrada que lleva a Río Sucio.
El camino es bastante duro y con presencia de varios retenes de paramilitares, de hecho, al lado de la vía se puede ver la gran hacienda de uno de los jefes paramilitares más importante de la zona, sin embargo, no se podía preguntar mucho por que no sabíamos que vínculos podía tener el chofer del vehículo. Solo hicimos una parada después de dos horas de viaje para tomar un refresco y estirar un poco las piernas. Al continuar, nos encontramos por el camino con una patrulla de militares que iban hacia Río Sucio, como el camino era aún bastante largo, nos detuvieron y se montaron en los techos de los Jeep’s, sobre el equipaje, a pesar de que tienen absolutamente prohibido montar vehículos civiles. Lo malo fue que el exceso de peso hizo que nos empantanáramos en la última parte del camino, claro está que nuestros pasajeros no ayudaron en nada a sacar el Jeep del pantano en que quedamos varados.
Pero al fin llegamos. Quedaba tan solo un trecho corto por agua, no más de diez minutos, así que nos esperaba Amancio, un seglar claretiano que nos llevaría en uno de los botes de la parroquia para por fin descansar un poco.
Ya instalados, a las 10:30 de la mañana nos reunimos con la comunidad de misioneros que nos dio la bienvenida y nos explico que dado que había muchas visitas en la casa, tendríamos que acomodarnos como mejor pudiéramos, lo cual no representaba mucho esfuerzo, ya que nos daban colchonetas y un espacio donde dormir a gusto; lo único que necesitábamos después de un viaje sumamente agotador.
El resto de la tarde lo ocupamos en celebrar la Eucaristía para agradecer a Dios el que hubiésemos llegado bien y aprovechar de conocer el pueblo.
En la noche tuvimos tiempo para compartir con extranjeros (en especial españoles y franceses) pertenecientes a distintas ONG’s que trabajan en la zona. Fue un rato fraterno donde intercambiamos experiencias, algo de beber y, en lo personal, un poco de música de mi querido Chile. Luego nos retiramos a descansar, a mi me toco dormir en la biblioteca de la parroquia, la cual resulto un lugar sencillo y acogedor.
Jueves 03: A las 07:15 AM nos reunimos en el templo con la comunidad claretiana para comenzar el día con la oración matutina. Acabado el desayuno nos reunimos para organizar los grupos y la salida a las comunidades (que sería al día siguiente) A mí me correspondió trabajar en la cuenca del “Jiguamiandó” (que según dicen, en lengua Embera significa “Río de Piedras”, aunque parece ser que tiene más de un significado) junto con Rosendo (Bolivia), Rubén, Argemiro ( Ambos de Colombia Occidental) Amancio y Edilberto (o “Calvo” como siempre le dijimos, pues en el chocó cada cual, hombres y mujeres tienen un sobrenombre, que siempre es puesto con cariño y sentido fraterno), estos dos últimos serían los motoristas que llevarían el bote en el que viajaríamos. Además, se nos entregó el material necesario para el viaje y la estadía, esto era: Un toldo a modo de carpa para dormir protegido de los zancudos y mosquitos (ambos insectos sumamente bravos), un par de botas para el agua, un chaleco salvavidas, un chaleco con el logotipo de la parroquia (que tenía el sentido de identificarnos y protegernos si así lo requería la situación) y la colchoneta para dormir. Albeiro quiso reunirse con nosotros aparte pues había cosas importantes que tratar.
La cuenca del Jiguamiandó era la comunidad más lejana. Se encontraba a unas nueve o diez horas de viaje por agua, además, era la zona donde el conflicto armado estaba más agravado, tan solo unos días atrás se había originado un enfrentamiento entre paramilitares y guerrilla en una de las comunidades de la cuenca, originando pánico y miedo entre los habitantes. La decisión de que fuéramos allá Rosendo y yo se debió al hecho de que ambos éramos extranjeros, eso, en alguna medida, contribuía a calmar un poco la situación. Se nos comunicó además que se encontraba en el lugar una canadiense de la comisión Intereclesial de Justicia y Paz, la cual se uniría a trabajar con nosotros, por último, se nos pidió que saliéramos a más tardar a las seis del día siguiente pues el viaje era largo y no convenía que nos alcanzara la noche. La verdad es que esas recomendaciones nos preocuparon un poco, sin embargo, estábamos entusiasmados.
Por la noche hubo nuevamente cantos y compartir, pero los que viajábamos temprano nos acostamos temprano, esta vez en el living de la casa de la comunidad, para estar descansados y salir temprano sin molestar a nadie.
Viernes 04: A las 05:30 AM estábamos en pie todo el equipo, Amancio había ubicado el motor de cuarenta caballos de fuerza y el Calvo había cargado el otro motor de veinticinco que nos serviría en una zona de nivel bajo de agua. Pese a estar todo listo, nos atrasamos y no salimos a las seis, sino a las siete, mientras, ya se habían levantado los demás y salían a darnos la despedida. Pasamos primero por una tienda a buscar el mercado (alimento) para nuestra estadía en la cuenca y luego nos adentramos en el río Atrato, en la punta del bote flameaba la bandera de la parroquia, en donde se leía “Por el Dios de la Vida y por la Vida del Pueblo”, además del CMF que en grandes letras se veía en medio. Esta era también una forma de identificarnos y protegernos.
Por el camino hicimos una breve parada en la comunidad de Carmen del Darién (junto al río Atrato) y una un poco más prolongada en Vigía de Curbaradó para desayunar.
Nuestra embarcación medía diez metros de largo por uno de ancho, así que íbamos un poco apretados. Durante el viaje traté de dormir un poco, sin embargo, resulta difícil conseguirlo cuando constantemente te va dando el agua en la cara, de todas formas conseguí cerrar los ojos por lo menos una media hora.
Así, entre sueños y risas llegamos a una zona que se conoce como “el tapón”, que está compuesta por pedazos de hierbas acuáticas que viajan por el río y una que otra porción de tierra arrancada por la fuerza del agua en los tiempos de crecida. La verdad es que forma un efecto bonito, sin embargo, eso no sirvió para evitar que nos perdiéramos y que diéramos vueltas por un buen rato buscando la entrada al caño, la segunda parte difícil del viaje. Mientras buscábamos se nos atravesó nadando un animal de la selva, que nunca supimos que era, de todas formas no nos provoco problemas. Al rato, encontramos a un campesino que viajaba en su Champa (pequeña embarcación de madera), el cual nos orientó ayudándonos a salir de esa trampa que nos hacía gastar combustible de más.
Entramos así en el caño conocido como “el seco” y, esta vez, haciendo honor a su nombre, traía muy poca agua. El primer tramo (unos tres o cuatro Km.) lo pudimos hacer con el motor, sin embargo, adelante el agua estaba muy baja, por lo que tuvimos que levantar el motor y hacer funcionar las “palancas”, que no eran otra cosa que unas varas de dos o tres metros, según se necesitara, con las cuales teníamos que empujar el bote por el caño que a veces no tenía más de dos metros de ancho para un bote que medía diez metros de largo por noventa centímetros de ancho. Lo malo es que no llevábamos palancas para todos, y dos nos quedamos sin trabajo, la única solución era lanzarse al agua y ayudar empujando, sin embargo me daba vueltas la imagen de la raya que hacía unos metros atrás habíamos visto y cuya picadura es tanto o más peligrosa que la de una víbora. Pero como no podíamos quedarnos sin hacer nada, nos lanzamos al agua que nos llegaba hasta las rodillas, las botas solo nos protegían en caso de que algo quisiera mordernos, por lo demás esa tarea es tan agotadora como palanquear. Al cabo de un rato, las palancas se hicieron inútiles, y dado que el peso de los demás hacía que el bote se enterrara más fácilmente, el resto del grupo saltó también al agua exceptuando a Amancio que dirigía la maniobra guiando el bote con una palanca más corta.
Fueron dos horas y media empujando el bote por aquél difícil, pero único acceso a la cuenca. Por el camino nos encontramos con otro grupo que venía de salida. Hacer pasar esos dos botes de trece metros cada uno, sin dañar el nuestro y por ese espacio tan reducido fue una odisea, sin contar que ninguno de los que venía en los otros botes se bajo a ayudar, por lo que después bromeábamos entre nosotros diciendo que había pasado el faraón y su sequito.
Nada nos pico ni ataco durante el paso por el seco, y luego de sortear una gran palizada, entramos en la cuenca. Al cabo de cuarenta minutos estábamos atracando en la playa de la primera comunidad: Nueva Esperanza, eran las 04:30 PM.
La gente del lugar nos esperaba ansiosa. Nueva esperanza es una comunidad de Chilapos (mestizos) los cuales sufrieron el enfrentamiento de hace un mes atrás, por tanto, son personas ávidas de acompañamiento. Erasmo, uno de los líderes y miembro principal del consejo, organizó rápidamente a la gente y desembarcaron todo cuanto traíamos. Fuimos conducidos a la “casa de los acompañantes”, una pequeña casita que existe prácticamente en todas las comunidades y que cumple el rol de hospedar a los grupos que llegan a acompañar las comunidades. No tiene lujos, es solo la construcción de madera; dos habitaciones y ya, y la verdad es que no se necesita más, pues uno tiende su colchoneta en el piso, cuelga el mosquetero que rodea la colchoneta y ordena el bolso en algún lugar donde no estorbe. Con todo organizado, nos fuimos a bañar y a lavar nuestra ropa al río, pues llegamos llenos de barro y mojados luego de pasar el seco.
Por la noche llego Tania, la Canadiense de Justicia y Paz que ya llevaba cerca de seis meses en la cuenca, una muchacha joven muy dinámica y trabajadora. Desde un principio, el grupo se llevo muy bien con ella. Esa noche cenamos en una de las casas de Erasmo. Digo “una de las casas” por que en la comunidad, la poligamia no es mal vista, al contrario, es símbolo de respeto, por tanto, Erasmo tenía tres esposas, tres casas y un buen número de hijos. La cocina fue confiada a Cripina, una de sus mujeres.
Luego de cenar nos fuimos a descansar pues ya no dábamos más.
Sábado 05: A las 06:40 AM, Erasmo nos despertó pues nos necesitaba urgentemente. La noche anterior, en la comunidad vecina, Puerto Lleras, distante a una hora de camino por la selva, corrió el rumor de que unos hombres armados andaban por los alrededores, por lo que un muchacho que escuchó aquello, de puro miedo se internó de noche en la selva, sin botas ni linternas para avisar en Nueva Esperanza, pues sabían que había presencia de acompañantes.
Nos reunimos y se acordó que Amancio, Erasmo y Tania partirían a la comunidad para ver que ocurría. Compartimos con Tania cual era nuestro trabajo, y así se consolidó en nuestro grupo. Después del desayuno, los designados partieron a Puerto Lleras en el bote a ver que ocurría. El resto del grupo nos dedicamos a visitar las familias del caserío.
En cada casa que visitábamos se podían ver los huecos que las balas dejaron en los techos y paredes de las casas el día del enfrentamiento, por el suelo aún quedaban palmeras que habían sido arrancadas por la fuerza de los morteros. En esa oportunidad, los paramilitares secuestraron a tres muchachos de la comunidad. Los habitantes de Nueva esperanza nos contaban que ya los habían dado por muertos cuando les llegó la noticia de que los habían liberado a kilómetros del lugar, en otra cuenca, gracias a la intervención de la Cruz Roja. Esa obra “humanitaria” responde a una nueva forma de desplazamiento que los paramilitares están usando, pues los tres muchachos fueron amenazados de muerte si volvían a su comunidad, de esa forma, los sacaron del territorio (que es lo que les interesa por la riqueza mineral y vegetal del lugar, pero por sobre todo por lo estratégico de la zona en si, caracterizada por su difícil acceso) sin gastar balas. Frente a esa situación, son pocos los argumentos que se pueden ocupar en su contra, queda, además, el temor de que lo sigan haciendo con los líderes de las comunidades, desarticulando totalmente a estas. Lo cierto es las gente vive en constante temor, sumidos en una psicosis colectiva enorme, que hace que cada vez que ven moverse una hoja piensen inmediatamente que son hombres armados, así, la vida es sumamente dura.
Cerca de la una de la tarde volvió el bote. Desgraciadamente, el rumor era cierto y teníamos que movernos al lugar para acompañar a esa comunidad. Por el momento quedábamos tranquilos que había otra ONG trabajando en el lugar. Se trataba de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) que estaba llevando a acabo la tarea de inscripción en el registro civil de la comunidad. Apenas ellos bajaran nosotros subiríamos.
Por la tarde nos reunimos con la comunidad para celebrar la palabra, a mí me correspondió presidir la celebración, para lo cual tuve que revestirme, pues Albeiro nos había explicado lo importante que era para las personas ver a los misioneros con ropa que les distinguiera, sobre todo en las celebraciones. Debo decir que me sentí emocionado mientras celebraba, el ambiente, las personas, todo contribuyeron a que me sintiera sumamente misionero. Luego de la celebración comunicamos a la comunidad la decisión que habíamos tomado, dadas las circunstancias, de salir del lugar, pero que eso sería al día siguiente, por lo cual aprovecharíamos la mañana y parte de la tarde para trabajar con ellos.
Terminamos este día un poco tensos, aunque el compartir que como grupo tuvimos por la noche ayudo a clamarnos.
Domingo 06: Hoy se cumple un mes del rapto de los tres muchachos. Nos levantamos a las 06:30 AM. Nos dirigimos al río y ahí nos bañamos. Como el Chocó es tan cálido, el agua suele estar siempre a una temperatura ambiente, solo hay que tener cuidado con las rayas y los pejesapos que esperan algún pie distraído para picar. El río es la ducha y la selva es el baño, teniendo cuidado de no ser mordido por alguna serpiente claro está. Luego del desayuno nos reunimos como equipo para hacer oración.
A las 09:30 AM nos reunimos con cerca de 80 niños para tener un rato de recreación y catequesis con ellos. Es increíble la expresividad de esos pequeños que han tenido que ir madurando tan rápidamente a causa de la guerra. Con muy poco son felices, solo quieren paz y tienen mucha conciencia de ello y, a su manera, lo expresan. Esta vez fue dibujando que nos hablaban del proceso de resistencia que están viviendo junto a sus familias y del miedo que tienen. Cosa curiosa que no espere encontrar fue que juegan al trompo, así que esa fue mi puerta de entrada para ganarme su confianza, pues en un principio no me creían que supiera hacerlo bailar, después me aceptaron como uno más de ellos.
Concluido el trabajo con los niños, Amancio juntó a los jóvenes y adultos de la comunidad para la charla acerca de Ley 70. En eso se ocupo el resto de la mañana.
Después de almuerzo nos reunimos con cerca de 20 jóvenes para el taller de artesanía. Como se venía la fiesta de la Virgen del Carmen, les enseñamos a confeccionar denarios de hilo, que en Colombia son muy comunes en el ámbito de las pastorales y Vida Religiosa. Aprendieron bastante rápido a hacer los nudos y al final de la tarde todos tenían su denario.
ACNUR no llegó, así que Tania y yo tuvimos que armar todo de nuevo, pues éramos los únicos que habíamos alistado nuestras cosas para partir. Mientras cenábamos, se descargo una lluvia con un viento sumamente fuerte, que nos sorprendió sin botas, sin linternas ni nada para cubrirnos. Llegamos a la casa de los acompañantes de noche y totalmente empapados, así que aprovechamos para bañarnos con la lluvia que caía.
Después del baño conversábamos que se nos estaba acabando el mercado. Calcularon mal el que nos enviaron, así que teníamos que pedir que nos enviaran un poco más con algún bote que subiera desde Río Sucio. A mí me vino un dolor de garganta que me incomodo un poco, así que esperaba que no fuera a pasar a mayores, pues enfermarse en esa lejanía no era nada simpático.
Lunes 07: Hoy fue un día triste que recordaré el resto de mi vida. Eran alrededor de las 09:40 AM. Llovía. Nos encontrábamos haciendo la oración comunitaria, un grupo de niños estaban alrededor y nos miraban curiosos. No habíamos terminado aún cuando apareció un grupo de gente entre los platanales; era ACNUR que llegaba, traían el rostro sombrío. Se acercaron para saludarnos, se disculparon por el atraso y nos dieron una fatal noticia; a las nueve de la mañana, en Puerto Lleras se oyeron unos disparos en el lugar conocido como el “Sapayal” distante a 15 minutos de la comunidad donde estábamos nosotros. Los paramilitares habían asesinado a Carlos Salinas, más conocido como el “Cubano Negro” de 38 años de edad, habitante de la comunidad de Puerto Lleras. Todo fue delante de su hijo de once años, al que le gritaron “...Piérdase que la cosa no es con Usted...”. Con mucho miedo y rabia nos dispusimos en pocos minutos, cargamos el bote bajo la lluvia que caía implacable. Nos despedimos rápidamente de la comunidad y salimos, los seis, Tania y dos habitantes de Pueblo Nuevo. A los pocos minutos de haber salido, en una vuelta del río, le divisamos, estaba boca abajo enterrado sin vida en la arena de la playa. Su champa (bote pequeño de no más de cuatro metros de largo, cuarenta centímetros de ancho y unos 20 de profundidad) había quedado enredada junto con el trasmallo (red de pesca) en un árbol que la corriente había arrastrado, la recogimos y subimos a nuestro bote el trasmallo que tenía enredado uno que otro pescado, luego nos dirigimos hacia donde estaba. Nos acercamos los dos negros que iban con nosotros, Rosendo, Argemiro y yo; todos le rodeamos sin reaccionar. Creo que fui yo el que tomo la iniciativa de tomar su brazo, los demás hicieron lo mismo. Fue necesario alzarlo entre varios, pues tres de los tiros habían sido dados en las articulaciones de uno de sus brazos y una de sus piernas. Le habían desarmado. Lo subimos a su Champa y partimos rumbo a su comunidad. Sentía ganas de llorar, impotencia, miedo y solo me quedaba callar mientras llegábamos, la lluvia nos golpeaba con fuerza la cara.
Al llegar a Puerto Lleras, toda la comunidad se volcó a la orilla del río todos lloraban fuertemente, de pronto el llanto de su hijo irrumpió por sobre el de los demás, se le unió el de su hermana y hermano. Eso me partió el alma. Había que subir una pequeña loma al bajar del bote, la cual con la lluvia se puso sumamente resbaladiza. La gente nos miraba asustados. Inmediatamente los lideres del consejo y algunos adultos fueron preparando el lugar donde pondrían a Carlos, una pequeña techumbre que servía de escuela para los muchos niños y niñas de la comunidad. Allí se dispusieron tres tablas sobre unas sillas. Con mucha dificultad lo subieron desde su champa que flotaba en el río junto a nuestro bote. Fue puesto sobre las tablas con su cabeza hacia el lugar donde nació y sus pies hacia el lugar donde murió, según señaló una anciana de la comunidad. Al desnudarlo para limpiar su cuerpo encontramos que fueron cinco los tiros que cobraron su vida, no pude menos que traer a la mente los dibujos de nuestro hermano Cerezo Barredo, pintor de la liberación, pues delante de mí tenía a Cristo que moría nuevamente en la persona de Carlos con las mismas cinco heridas que en aquel entonces le hicieron sus asesinos a Él. Era mucha la rabia y el dolor que tenía, igual mis hermanos, todos estábamos impactados y no acertábamos a nada. La comunidad subió nuestro equipaje y lo llevo a la casa de los acompañantes del lugar (mucho más pequeña que la de Nueva Esperanza) Nos sirvieron almuerzo, más yo no comí, hacía rato que había perdido el apetito.
Según el informe que más tarde publico la comisión Intereclesial de Justicia y Paz, Carlos había sido retenido por los paramilitares junto con su esposa, dos de sus hijos menores de edad y un vecino el pasado 5 de Enero de 2003, ahora, con su muerte, concretizaban lo que habían comenzado meses atrás.
Cuando escampo la lluvia y nos calmamos un poco, nos reunimos como equipo (previa reunión y presentación ante el consejo y la comunidad que estaba presente en el sitio donde habían puesto el cuerpo del cubano) para intercambiar impresiones y sentimientos, incluso para llorar entre nosotros si era necesario. Al preguntarle a Amancio si podíamos esperar una arremetida paramilitar por haber levantado el cuerpo, él respondió que era probable. Era lógico, dejar el cuerpo sin vida de Carlos, tirado al borde del río era una estrategia de los Paramilitares para sembrar el terror en los habitantes de la cuenca, un método de presión que los mantenía al borde de la crisis emocional; nosotros les quebramos su estrategia, pues frecuentemente, cuando ocurren hechos como estos, los cuerpos quedan botados, pues nadie, ni siquiera las ONG’s se atreven a recogerlos. Fuimos un tanto osados, más, era nuestro deber como Iglesia, no podíamos menos que hacer lo que hicimos.
Ese día y los que siguieron nos mantuvimos nerviosos a la espera de una incursión Paramilitar, sin embargo, teníamos que acompañar a la comunidad dándole ánimos para seguir adelante; tocaba hacer como el payaso que ríe para afuera y llora por dentro.
Con el cuerpo de Carlos presente, celebramos la palabra con la comunidad, que aún estaba bastante excitada. Toda esa noche fue vigilia en memoria del cubano. Vino gente de las otras comunidades; Nueva Esperanza y Pueblo Nuevo. Lo curioso es que toda la noche estuvo coronada por la alegría, pues jugaron domino y naipes los hombres y bingo las mujeres, así como también se repartieron cigarrillos y agua ardiente para animar la noche. Lo cierto es que el pueblo negro tiene mucha fuerza y, si bien es cierto que en el momento mismo de la tragedia se quiebran como cualquier persona, no se puede negar que rápidamente se componen y sacan fuerzas para seguir adelante. Las muchas injusticias de las que han sido victimas los han “entrenado” para afrontar de esa manera los dolores. Aunque sus rostros manifiestan las muchas penurias que les ha tocado afrontar.
En parte por que estaba cansado y en parte por que me impresiono la forma de velar a Carlos, decidí ir a acostarme para tratar de despejar un poco la mente.
Martes 08: A las 04:30 AM Amancio nos despertó para que asistiéramos a la “hora del Muerto”, que no era otra cosa que un espacio en donde la comunidad se despedía de Carlos y se rezaba un último rosario. No tuve fuerzas para levantarme, tampoco Tania (Que compartía la pieza conmigo), la “triste pesca” del día anterior me había dejado exhausto.
Durante la noche de vigilia los hombres de la comunidad habían estado trabajando en el ataúd del cubano y en la fosa donde descansarían su cuerpo, en busca de la Paz que los mismos seres humanos le arrebataron tan vilmente. A las dos de la tarde se llevo a cabo la celebración de la palabra a modo de exequias. Ninguno de nosotros sabía muy bien que decir y Rubén, que fue el que presidió procuro hacerlo lo mejor posible. Inmediatamente después de la liturgia y, según la costumbre, se llevo el cuerpo del cubano en procesión por todo el caserío hasta el lugar que se había dispuesto como su tumba en un sector aledaño. Según la costumbre todos debían echar un poco de tierra, a nosotros también nos tocó y creo que cada uno de nosotros lo hizo con una mezcla de sentimientos que nos oprimían el corazón. Era el primero que podían sepultar, la gente nos agradeció mucho el que hubiésemos rescatado su cuerpo, sin embargo, eso no nos conformo mucho, pues vinieron más malas noticias.
Habían pasado unas dos horas desde que habíamos enterrado a Carlos cuando se sintió el ruido de un motor. Todos nos fuimos a la orilla del río mientas veíamos aproximarse un bote con dos ocupantes, eran los hijos de Toribio, uno de los negros de la comunidad. Ellos estaban viviendo en “Murindó”, una localidad bastante lejana a la cuenca, es por eso que el hecho de que aparecieran a esa hora así como así no era signo de buenas noticias, además, los hijos de Toribio eran tres y solo dos venían acercándose. En efecto, el tercer hermano había sido raptado por la guerrilla, lo cual significaba la muerte. (Sin embargo, cuando terminó la misión me enteré por Albeiro que el muchacho había logrado escapar en una maniobra que solo se ve en las mejores películas de acción, pero no contaré aquí como fue aquello) Nuevamente el llanto y el desconsuelo. Recién veníamos saliendo de una muerte y nos enfrentábamos a otra que parecía ya consumada. Amancio y Tania conversaron con los muchachos para obtener todos los datos posibles a fin de llamar a Bogotá (Tania portaba un teléfono satelital) a la Comisión de Justicia y Paz y a Río Sucio a la parroquia. Mientras, Toribio y su mujer lloraban amargamente y nosotros teníamos un tremendo nudo en la garganta. De pronto, Toribio se incorporo, tomo un machete y se metió en la selva. Todo pasó muy rápido y no reaccionamos hasta que transcurrieron unos minutos. Cuando nos dimos cuenta pensamos en lo peor y nos lanzamos detrás de Toribio para impedir que cometiera una locura. Sin embargo, cuando íbamos entrando en la selva, nos salió al encuentro arrastrando dos galones de gasolina que tenía escondido quien sabe donde.
Había decidido partir inmediatamente hacia Murindó en busca de su hijo. La comunidad trataba de convencerlo de que no saliera, pues era tarde, sus hijos estaban cansados por haber pasado el seco y de noche, el viaje era muy peligroso salir. Se encontraba muy mal y no escuchaba a nadie, yo me atreví a acercarme a ese tremendo negro de dos metros de altura, le puse mi mano en su fuerte hombro y le pedí que no partiera para que nos dejara tranquilos a todos, que esperara hasta el día siguiente. Me miró con sus ojos llenos de lágrimas y me dijo “Sí Señor” soltando su bolso y todo lo que había dispuesto para salir y rompiendo en llanto. Nuevamente me deshice por dentro, al igual que mis otros hermanos, pero no podíamos quebrarnos delante de la comunidad, pues en ese momento era indispensable que diéramos fuerza y aliento a la misma, aunque ello nos costara.
Miércoles 09: Toribio partió muy de madrugada, no alcanzamos a despedirnos de él. Durante la mañana algunos del grupo cruzaron a la otra orilla del río para ayudar a un señor a traer maíz y algo de caña de azúcar para masticar, Tania y yo nos quedamos, pues ella debía presentar un informe escrito a su ONG y los mismo nosotros a la parroquia, así que nos ocupamos durante la mañana en esos menesteres. Mientras escribíamos, escuchábamos la emisora de las FARC, llamada popularmente “La Conga Guerrera”, que es una de las pocas que se pueden captar en la zona. Me resultaba extraño escuchar en esa zona canciones de Víctor Jara, Violeta Parra, Quilapayún, etc, sobre todo por el contexto en el cual sonaban las letras de las canciones que la Conga transmitía. La verdad es que la mayoría de las veces hacían comentarios de coyuntura bastante buenos, eso hay que decirlo, pero hay que decir también que a veces se excedían en los mensajes que mandaban, que en su mayoría estaban destinados a que los jóvenes se enrolaran en sus filas. Claro que también nos reímos con alguna de esas exageraciones, se me viene a la cabeza recordar a la lora que cantaba en una canción y que solo decía FARC, FARC, FARC.
La situación parecía estar más calmada, así que por la tarde celebramos la palabra un tanto más relajados, aunque preocupados por la suerte de Toribio y su hijo. Al final de la celebración Tania se despidió de la comunidad, pues se acercaba la fecha de vencimiento de su visa, por lo que debía salir del país, así que había decidido bajar a la comunidad de Nueva Esperanza para pasar con ellos su dos últimos días en la cuenca, pues el viernes tenía que salir de ella para viajar a Bogotá.
Jueves 10: En la mañana, a eso de las 08:00 AM Llego Erasmo desde Nueva Esperanza para llevar a Tania a su comunidad. Nos despedimos de ella y prometimos escribirnos, mal que mal nos toco compartir con ella en las buenas y en las malas. Erasmo trajo nuevos rumores de hombres armados, sin embargo como Tania se iba con él no fuimos a investigar, además podía ser exceso de la imaginación a causa del miedo.
Habíamos decidido esperar unos días para llevar a cabo alguna de las actividades que teníamos planeadas y, como ya la comunidad estaba más calmada, resolvimos comenzar ese día. A penas partió Tania nos juntamos con los niños de la comunidad, llegaron cerca de cuarenta sumamente entusiasmados. Así, entre juego y dibujo se nos fue la mañana.
Por la tarde enseñamos a hacer los denarios a más de cincuenta personas del caserío. Terminamos con la celebración de la palabra que me correspondió organizar y presidir a mí, mucho más tranquilo y alentado pude hablar sobre lo ocurrido con mucha más soltura. La oración me sirvió mucho en esos días tensos.
Viernes 11: Como la ducha era el río, partí en la mañana a bañarme. Allá me siguieron un buen número de niños que me tuvieron jugando con ellos más de dos horas. Me sirvió para pasar el calor pero tuve que aguantar los mosquitos que se gozaron picándome. Fue un rato agradable, donde me reí bastante, cosa que hacía rato no lograba conseguir.
La tarde fue más calurosa que nunca. A Amancio le correspondió presidir la celebración de la palabra. Apenas terminó se puso a llover, pues casi ningún día dejo de caer agua, sobre todo por la noche. Recibimos, además, el mercado que nos enviaron para completar lo que nos faltaba, eso sí que se excedieron en la cantidad y enviaron mercadería casi para un mes. De todas formas no nos quejamos, pues ahora podíamos compartir más con la comunidad.
Sábado 12: Se organizó un partido de fútbol, del cual no participé por que hacía bastante rato que el sol había salido y calentaba con una fuerza única. Solo mire cobijado bajo la sombra de un árbol.
Para pasar el calor fui a bañarme al río, allí me encontré con los niños, los cuales gran parte del tiempo pasan metidos en el agua jugando. Esta vez estaban recogiendo las hojas de los árboles que traía la corriente para hacer “chapaletas”, que no es otra cosa que un remolino que se ensarta en una varilla muy fina y que se hace dar vueltas corriendo por todo el caserío. La verdad es que por una parte me asombraba como se divertían con algo tan sencillo (a mis ojos) y como aguantaban corriendo bajo ese sol tan tremendo. En fin, era el valor de las pequeñas cosas.
En la tarde trabajamos con la gente un largo rato en los talleres sobre el tema del territorio y ley 70, acto seguido, celebramos la palabra con la comunidad. Luego de cenar compartimos un poco con la gente y luego nos acostamos.
Esa fue nuestra última noche en la comunidad, al día siguiente debíamos trasladarnos hacia Pueblo Nuevo, la comunidad vecina, pues ellos también pedían nuestra presencia, sobre todo por el tema de la celebración de la virgen del Carmen.
Domingo 13: Muy temprano tuvimos reunión de equipo, y decidimos que después de almuerzo salíamos hacia Pueblo Nuevo. La primera mañana nos dedicamos a dejar la casa en orden y limpia, así como también a alistar nuestras cosas para salir con tiempo.
Nos reunimos por última vez con la gente para tratar algunos temas de ley 70 que habían quedan inconclusos de la charla del día anterior. En ese momento aprovechamos de despedirnos de todos. La verdad es que todos nos tragábamos las ganas de llorar, igual la gente. Nos había tocado estar con ellos y ellas en momentos difíciles y nos expresaban en ese momento, con un tremendo cariño, su agradecimiento fraterno por haber estado allí. Me daba mucho pesar tener que irme del lugar, pero había que ir a Pueblo Nuevo. Les había tomado mucho cariño, pues me enseñaron muchas cosas en los siete días que compartí con ellos, aunque debo reconocer que por todo lo sucedido, estuve varios días un tanto cohibido. Me dieron enormes lecciones de fortaleza y cada uno de sus rostros dolidos, pero hermosos, los guarde en mi corazón. Desde el primer momento les dije hermanos y, hasta el último momento ellos me recordaron que así era.
Después de almuerzo nos fuimos. Luis, uno de los líderes de la comunidad salió con nosotros en compañía de su hijo pues debía solucionar algunos asuntos en Pueblo Nuevo. La gente nos despidió junto al río.
A los veinte minutos de viaje llegamos a Pueblo Nuevo, una comunidad negra, (al igual que Puerto Lleras) más grande y con muchos más niños (casi 150) Al igual que en Nueva Esperanza y Puerto Lleras, los habitantes de Pueblo Nuevo nos esperaban con alegría. Nuevamente no alcanzamos a bajar nada del bote, pues todos se abalanzaron para ayudar.
Nos ubicamos en la casa de los acompañantes, que era igual de rustica pero mucho más grande. Luego nos reunimos con los seis miembros del consejo de la comunidad, esto era prioritario en cada comunidad a la que llegábamos, pues así se reconoce que ellos son la autoridad representativa y elegida por los miembros de la comunidad. Les presentamos el plan de trabajo que traíamos y ya luego juntamos a toda la gente para celebrar la palabra con ellos. Allí nos presentamos ante todos y nos pusimos a su disposición para ayudarles en lo que necesitaran, sobre todo en la animación de la fiesta de la Virgen. Se les explico también que estaríamos solo dos días con ellos, ya que lo ocurrido en Puerto Lleras nos obligo a estar un tiempo más largo en dicha comunidad para acompañarla. Ellos comprendieron muy bien nuestras excusas.
Luego de eso cenamos y nos quedamos charlando con la gente un buen rato.
Lunes 14: Con mucho cuidado nos bañamos en el río por que aquí se han reportado muchos casos de picaduras de rayas y pejesapos, así que montados sobre un tronco tratábamos de tocar lo menos posible el agua, sobre todo en la orilla donde suelen posarse estos peces. Estábamos muy cerca de un campamento paramilitar que esta por el otro lado del río (que no es ni tan ancho ni tan hondo en esta parte), así que nuevamente estábamos un poco tensionados pero bien.
Mientras desayunábamos, en la casa vecina “pilaban” el arroz. El procedimiento es duro, pues primero se siembra, luego se cosecha, se junta y se pone al sol varias horas, incluso días, luego se pone sobre una base de madera y se comienza a golpear (“pilar”) con una maza de madera de doble punta roma para separar el grano de su cáscara. Luego se separa la cáscara del grano y recién en ese momento se puede cocinar. Sabe muy rico y es sumamente natural.
Preparamos el material para trabajar con los niños. Llegaron 66 a la casa escuela de la comunidad, allí les dimos una pequeña catequesis social, espacios recreativos y luego trabajaron pintando con lápices de colores y pinturas. Pasamos un rato muy agradable con los niños, y ellos se divirtieron bastante, lo cual era muy importante, pues en esa realidad de miedo que viven, hacerlos reír les hacía olvidar por un momento lo crudo del enfrentamiento armado.
Algunos de los muchachos del quipo salieron con gente de la comunidad a visitar el sitio nuevo donde se juntaran la comunidad de Pueblo Nuevo y Puerto Lleras. Esta iniciativa la han tomado para estar un tanto más protegidos y para facilitar la labor de acompañamiento de los grupos que visitan frecuentemente la cuenca.
A las 03:00 PM se trabajo con la comunidad adulta todo lo referente a la ley 70. La verdad es que a pesar de que en general conocen bastante bien como es el proceso que están viviendo, lo que implica y significa a nivel nacional y los beneficios y problemas que han tenido y han de tener por defender su territorio; están también muy faltos de talleres de capacitación que complementen mejor lo que ya saben. Así que recibieron muy bien el aporte que les entregamos.
Acabada la charla, comenzamos la celebración de la palabra. Al mismo tiempo comenzó a llover. Fue tremendo. Se descargo un aguacero con gran fuerza, que no nos dejo seguir con la celebración, ni siquiera se pudo leer el evangelio por que el fuerte ruido que hacía el agua al golpear el techo de la frágil construcción, apenas si dejaba oír al que estaba al lado de uno. Luego se descargó el viento e hizo estragos, pues la mayoría de las casas no tenían sus techos asegurados (pues estaban en las vísperas de cambiarse al sitio nuevo) y estos volaron por el aire. Todas las casas se mojaron por dentro, la nuestra no fue la excepción. Las camas quedaron empapadas por el agua que hizo entrar el viento. Los bolsos, los materiales, la ropa, todo se mojo. Solo dos nos salvamos un poco, pues habíamos armado nuestras camas detrás de una pared de madera y eso las protegió del agua que entro implacable. Alumbrados por la luz de una vela (pues ya era de noche) como pudimos ordenamos todo, colgamos la ropa mojada en los tablones de las paredes y nos secamos, pues en el trayecto entre la escuela y la casa quedamos empapados, pues nuevamente el agua nos sorprendió sin capa ni botas ni linterna. Los que quedaron sin colchoneta les toco dormir en el suelo sobre el plástico que traíamos para cubrir los bolsos durante el viaje por agua.
Martes 15: Alrededor de las cuatro de la madrugada un fuerte ruido me hizo saltar en medio del sueño tranquilo de la noche. Eran los y las jóvenes de la comunidad que venían a despertarnos con tambores para el tradicional “tambeo” que habitualmente adorna las fiestas religiosas de la comunidad. Se compone de danzas que principalmente hacen las mujeres y que integran también a los hombres luego de que ellas han demostrado su gran agilidad al bailar y su poesía al cantar. Yo habría preferido que hubiese sido un poco más tranquilo el despertar, pero estábamos en fiesta y esto era solo un adelanto de lo que sería la noche.
En la mañana nos dedicamos a arreglar y a secar todo lo que mojó la lluvia de la noche anterior. Luego nos reunimos con cerca de cuarenta jóvenes para elaborar el ya sumamente popular denario. También aprendieron rápido y se divirtieron bastante.
Después de almuerzo estuve ayudando a pilar un poco de arroz, y tengo que decir que es una tarea sumamente sacrificada, pues la espalada se reciente muy luego.
Se organizó un partido de fútbol, en el cual, algunos del equipo misionero sudaron un poco y otros nos dedicamos a animar el momento con cantos improvisados con los tambores.
Acabado el partido, nos reunimos con la comunidad para celebrar la fiesta de la virgen a la luz de la palabra. Lo hicimos ese día pues en la jornada siguiente debíamos partir de vuelta a Río Sucio. Me toco presidir a mí, mientras que Rubén y Argemiro se revistieron también para darle más solemnidad a la celebración, que resultó bastante bonita. Todos quedaron satisfechos, especialmente nosotros.
Ahora venía la fiesta. Luego de cenar nos reunimos todos en la escuela y después de unos minutos de desorganización, comenzaron las presentaciones culturales. Bailes, cuentos coplas y versos adornaron la actividad de la noche. Estos últimos fueron interpretados por las mujeres de la comunidad y hablaban del proceso social que vivían. Lamenté mucho no haber tenido una grabadora para poder grabar lo profundo de aquél canto que nace de la vida del pueblo. A nosotros nos hicieron participar también, pero como no teníamos nada preparado tuvimos que dedicarnos a contar chistes para salir del paso. Luego siguió el baile y cansados nos acostamos a dormir.
Miércoles 16: Feliz día de la fundación de la congregación. Fue el saludo que nos dimos unos a otros a las 05:00 AM, hora en que nos levantamos para comenzar a cargar el bote(hoy era el aniversario de la fundación de la congregación en 1949, en Vic España por San antonio María Claret y cinco sacerdotes que compartían su mismo espíritu). Resulto sumamente significativo celebrar esta festividad tan importante para nosotros en medio de una misión tan desafiante como la que llevamos a cabo durante eso días.
Con nostalgia salimos a eso de las 06:00 AM rumbo a Río Sucio. Por el viaje no pudimos impedir que unas lágrimas de emoción, y también de dolor rodaran por nuestras mejillas mientras pasábamos por el lugar en el que días antes habíamos recogido el cuerpo de Carlos.
Paramos unos momentos en Nueva Esperanza a devolver una olla que nos habían facilitado y nos encontramos con el grupo de acompañantes de la Pastoral Social de la Diócesis que habían llegado la noche anterior. Nos quedaba el cosuelo de que la cuenca no quedaría sin acompañamiento, pues la verdad es que no queríamos salir aún. De muy buena gana nos habríamos quedado un poco más de tiempo.
Cuando íbamos entrando al seco nos encontramos con que la palizada se había cerrado mucho. No era tan largo el tramo, unos ocho o diez metros, sin embargo, lo difícil era tener que empujar el bote sobre los troncos flotantes que formaban una telaraña horrible y que se hundían cada vez que uno los pisaba. Posibilidad de tocar fondo para apoyarse no había, así que tardamos un buen rato en esa tarea.
El “Seco” nuevamente hizo honor a su nombre pero esta vez mucho más que el día que entramos en la cuenca. A los pocos minutos de haber entrado tuvimos que sacar las palancas y, un poco más adelante, saltar al agua nuevamente. Lo nuevo fue que muchos peces y pájaros se habían muerto por alguna razón, y estaban flotando en el agua, lo cual la dejó con un olor sumamente nauseabundo. Algunos micos nos seguían curiosos por las ramas de los árboles, cosa que no había visto en todos los días que anduve en la selva. En un momento que me correspondió ir delante del bote, guiando la punta hacia Izquierda o derecha según fuera necesario, vi pasar junto a mi pierna un caparazón grande de tortuga. Me pareció simpático y trate de atraparla pero se me escapo, sin embargo, el Calvo la logro capturar y, al sacarla del agua me entere de que era de una especie de tortugas que tiene garras y mandíbulas sumamente fuertes, y que si hubiera querido morderme la pierna me habría sacado un buen pedazo fácilmente. La subimos al bote para regalarla, pues habitualmente se comen. Claro esta que el último tramo lo hice un tanto más nervioso. Fueron tres horas en el seco, quedamos llenos de barro, mal olientes y muy mojados, pero era el esfuerzo final.
De vuelta solo paramos en Vigía de Curbaradó a dejar la tortuga. Al llegar a Río Sucio, la mayor parte del pueblo estaba en la procesión de la Virgen, con sus mejores prendas, mientras que nosotros veníamos sucios de pies a cabeza. Nos bañamos, descargamos todo y ya pudimos darnos una ducha un poco más relajada, sin el miedo a las rayas o a otros animales.
Por la noche compartimos un asado para celebrar la buena experiencia de misión que en general se tuvo y, principalmente, el aniversario de nuestra congregación. Luego, algunos fueron al coliseo del pueblo a una rumba que se organizo con motivo de las actividades celebrativas. Los que veníamos de Jiguamiandó decidimos quedarnos en casa.
Jueves 17: A las 06:00 PM emprendimos el viaje de regreso en la Panga (lancha) de la Diócesis. Fueron cuatro horas de viaje por mar en donde tuvimos que pasar por varios retenes de la marina, nos sorprendió una breve lluvia que hizo que nos tapásemos con un plástico y donde paramos en un pequeño puerto de paso llamado La Boca para desayunar unos exquisitos pescados con plátano, ambos fritos. El paso por el golfo de Úraba, que da con el Mar Caribe fue bastante tranquilo, ya que generalmente el oleaje es fuerte en esa zona; esta vez, el mar nos dio tregua.
Desembarcamos en Turbo y rápidamente nos dirigimos hacia Apartadó, pues Albeiro tenía una reunión con el Obispo a las 09:00 PM. Dado que al día siguiente teníamos que viajar muy de madrugada rumbo a Calí para asistir a la consagración Episcopal de nuestro hermano Oscar Vélez CMF, el quipo de la parroquia, con un gran esfuerzo, quiso hacernos un tremendo regalo costeándonos el viaje en avión hasta Medellín, lo cual, pese a que esperamos casi dos horas y media el vuelo que venía retrasado, nos hizo ahorrar diez horas de viaje en bus. Así fue como en media hora aterrizamos en Medellín donde el Padre maestro nos esperaba hacía ya bastante rato.
Disculpen que me haya excedido tanto en la extensión del escrito, sin embargo, creo que me faltan palabras para contar lo que viví. Quiero concluir compartiendo con ustedes que doy agracias a Dios por esta experiencia, la cual me cuestionó mucho. Fue difícil, pero tengo la convicción de haber aportado un granito de arena al trabajo que nuestros hermanos claretianos realizan en la zona del Bajo Atrato. Aún ahora tengo sentimientos encontrados, por una parte, siento miedo después de lo que me toco vivir, pero por otra, volvería allá con todo mi corazón. Pido que oren mucho por las hermosas personas que viven en el Chocó, en especial por las comunidades de la cuenca del Jiguamiandó, la vida en ese lugar es dura, pero pesé a todo tiene la convicción de que el Dios de la vida está con ellos, si no fuera así hace mucho tiempo que habrían cedido en su lucha por conservar sus territorios.
Hermanos, que Dios les bendiga, a la distancia oro por ustedes, gracias por haberme permitido compartir con ustedes los sentimientos que alberga mi corazón al hablar de la misión que más me ha marcado hasta ahora. Con mucho animo sigo adelante y pido a Dios que les fortalezca en sus actividades pastorales; en la construcción del tan necesario Reino de Dios.
